Una joven que desde muy pequeña reconoce su poder para hacer el cambio

Jovenes

Estefanía Ruelas  

Nía, como todos la llaman, se define a sí misma como una persona optimista, que vive en una búsqueda constante de inspirar a otras personas a generar un cambio y que cree fielmente en que las buenas acciones son el principio de esa transformación. Desde los 14 años inició su camino como agente de cambio a través del servicio comunitario en Los Mochis, Sinaloa de donde es originaria. Esta experiencia despertó en ella el interés por transformar de manera positiva su entorno.  

Su trayectoria comenzó mientras era parte de la sociedad de alumnos de su escuela secundaria y su ciudad enfrentó un desastre natural grave. Cuando esto sucede, la gente de inmediato se movilizó para hacer colectas de despensas, y ella, como miembro de la sociedad de alumnos, fue enviada a estar en un centro de acopio recibiendo los apoyos. Fue en ese momento que Nía se dio cuenta de algo que era parte de su esencia, pensó “a pesar de ser pequeña, realmente tengo el poder de transformar la situación en la que está inmersa la comunidad en la que vivo. Tengo el poder de hacer un cambio; yo puedo y voy a hacerlo para ayudar a quienes me necesitan”.  

Nía ha tenido la oportunidad de liderar diferentes proyectos de impacto social, en donde se ha sentido aún más motivada para seguir apoyando en su comunidad. Lo cual la llevó a desarrollar su primer emprendimiento: Estefanía’s Handmade Accesories, a través de una campaña de accesorios hechos a mano, cuyas ganancias fueron donadas a organizaciones de lucha contra el cáncer de mama.   

En el camino, ha conocido a personas que con el tiempo se han convertido en grandes amigos. Se siente orgullosa de haber acercado y despertado el interés de otros jóvenes hacia causas sociales; formando así, poco a poco, una red de reciprocidad.  

Sin embargo, debido a su corta edad y a la falta de apoyos fuera de su entorno ha enfrentado algunos obstáculos. Parte de su personalidad es no ceder ante ellos, “si tienes miedo o te desanimas, recuerda qué es lo que te inspira y continúa. Cuando inicias en este camino, irás aprendiendo conforme vas avanzando” dice. Por otra parte, Nía ve en su familia su mayor inspiración, sus padres son su modelo de esfuerzo y perseverancia, y son quienes le han inculcado desde muy pequeña a ayudar a otros dentro de sus posibilidades. Para ella es importante compartir sus logros con sus seres queridos ya que, en sus palabras, “no se llega solo a la cima”.  

Esta joven agente de cambio se encuentra muy feliz y motivada de seguir generando acciones positivas para transformar México y el mundo. Todas estas experiencias le han permitido conocer más sobre sí misma y considera que niñas, niños y jóvenes tienen el poder de impulsar el cambio social desde sus trincheras.   

“La tarea de inspirar a jóvenes apenas está empezando y le voy a echar todas las ganas para lograr que México sea eso que tanto soñamos”.