¿Qué es lo que necesitamos para empezar? Algo exorbitante, como un iluminar mágico que conecte con todo lo que ha pasado en nuestra vida, un suceso mundial devastador o quizá desde la simplicidad, esa llamada en el momento necesario, un acontecimiento perfectamente imperfecto.
La intención de iniciar un proyecto varía de persona a persona y en el caso de Marisol Ponce, llamada por sus cercanos y no tan cercanos como “Sol”, “Mari” o “Ponce”, la impulsaron ciertas experiencias críticas que vivió en los hospitales desde que tenía 9 años de edad. En esa etapa supo con certeza a qué dedicaría sus esfuerzos en el futuro, convirtiéndose indudablemente en un “rayito de sol” para el norte de México.
“Sol por la Educación” es más que un proyecto de impacto social, es la forma en la que Sol, nuestra pedagoga, alza la voz para generar más espacios incluyentes para personas discapacitadas que, como ella, están preparadas para la vida profesional. Mari ha experimentado grandes retos laborales, ya que vive con escoliosis, un padecimiento que le causa problemas para respirar debido a las desviaciones en su columna, pero eso no la ha detenido para demostrar su talento y habilidades liderando proyectos de transformación socioambiental a través del poder de la educación.
Gracias a la inspiración de su mamá y papá, con “Sol por la Educación” Ponce desarrolló un modelo de incidencia que impacta en tres áreas:
- El diseño de la educación a distancia con asesoría y acompañamiento para docentes, padres y madres de familia a través de herramientas innovadoras.
- Mejorar el contenido del aula virtual al cambiar aspectos del curso en línea con base en un método de análisis, diseño e intervención.
- Y para el caso de los alumnos con discapacidades intelectuales, llevar a los profesores “Ludo Dinn”, una plataforma basada en la pedagogía hospitalaria que consiste en actividades lúdicas imprescindibles durante las fases de recuperación de las y los alumnos para que puedan seguir aprendiendo y desarrollándose.
La visión de Marisol Ponce está claramente marcada por su filosofía de estudiar, aprender e interactuar con otros tal y como somos, pues considera que:
“Una pequeña o mínima acción te acerca cada vez más a dejar un mundo con mejores condiciones, pero el fin está en no dejar de hacer las cosas.”
Porque las y los jóvenes también podemos ser agentes de cambio si como Sol, nos apoyamos en la tenacidad, la perseverancia y resiliencia que nos caracteriza para tomar una causa como bandera y así mejorar el mundo que nos rodea.