Mujeres Transformadoras

Cada año las mujeres en México, Centroamérica y el Caribe reducen la brecha del emprendimiento en la región, enfocándose cada vez más en transformar los roles y gremios que están, en su mayoría, liderados por hombres.

Los datos que generalmente se usan como referencia para medir la participación de personas en un rubro, comprenden a toda la región de América Latina. Sin embargo para México, Centroamérica y el Caribe no hay cifras específicas de emprendedoras, pero sabemos que son parte esencial del tejido empresarial de toda la región.

Y es que no solo son emprendimientos comerciales, pues las iniciativas lideradas por mujeres también aportan valor social, fortalecen a las comunidades subrepresentadas y aportan cambios sistémicos en pro de una mejora social de gran impacto.

México, Centroamérica y el Caribe hoy

Vivimos en un mundo cada vez más interconectado y globalizado donde podemos encontrar fácilmente información de nuestras localidades, estados y países vecinos. Sin embargo, muchas situaciones continúan siendo centralizadas, ocasionando una competencia de egos y poderes que afectan a todas las personas, principalmente, a quienes desarrollan sus vidas en comunidades invisibilizadas.

El contexto actual, representa una doble desventaja para esas comunidades, pues la ubicación geográfica, las circunstancias políticas, la situación económica y las condiciones socioculturales, las mantienen alejadas de la sociedad general, ya sea por azar o, en ocasiones, por estrategia política.

Es en estos espacios olvidados que varias mujeres han decidido actuar, trabajar, brindar nuevas oportunidades, presentar herramientas, posibilidades y, con cada paso guiado desde el corazón, han logrado activar su agencia de cambio para transformar el mundo en el que viven. 

Les presentamos la experiencia de algunas mujeres agentes de cambio que forman parte de una red de Ashoka que generan cambios sistémicos de impacto a gran escala en México, Centroamérica y el Caribe.

 

Las mujeres de la transformación

 

María Guadalupe Martínez Fuentes es fundadora de Colaboración Lidx, una Asociación Civil en México, dedicada a llevar y trabajar acciones para el desarrollo de las comunidades a través de una educación basada en la articulación STEM que integra las ciencias, tecnologías, ingenierías, artes y matemáticas, principalmente en comunidades indígenas y en algunas urbes sin acceso a estas áreas.

Para María, la educación basada en STEM activa la creatividad en las disciplinas que la integran y soluciona problemas en sus comunidades, este sistema no se centra principalmente en la tecnología pero sí es un pilar clave, por eso afirma que “la tecnología tiene el potencial para escalar cualquier cosa”.

La tecnología tiene el potencial para escalar cualquier cosa - María Guadalupe Martínez


Y es que la tecnología juega hoy en día un papel muy importante dentro de la sociedad, pero que no ha podido llegar a las comunidades rurales, incluso a las que son parte de urbes pero que viven de forma marginada. María, con su proyecto ha logrado transformar esa problemática en una oportunidad para cambiar el desarrollo de infancias principalmente, pero también ha logrado incorporar a familias completas a la educación STEM.

Aunque esta herramienta nos permite que el mundo en general está altamente globalizado, hay regiones dentro de Centroamérica y el Caribe que aún luchan por la autonomía de los pueblos originarios y la conservación y preservación de sus ecosistemas.

 

 

En la imagen se ve una mujer sonriente

 

Sarah Otterstrom fundó hace más de 17 años Paso Pacifico una organización que se dedica a implementar acciones de conservación, preservación y educación de ecosistemas boscosos y acuíferos de Centroamérica, en la actualidad radica en Nicaragua y El Salvador, y su objetivo es trabajar con los y las habitantes, para monitorear tanto áreas protegidas como especies, implementando programas de educación en materia de conservación de biodiversidad.

“Quienes lo viven son quienes tienen la solución”, por eso Paso Pacifico apuesta a un cambio desde la raíz, donde el impacto caiga principalmente en las juventudes pero siempre acompañados de personas mayores. Esto les dará un sentido de identidad a los primeros y recuperación de pertenencia a los segundos.
 

Quienes lo viven son quienes tienen la solución - Sarah Otterstrom
 

Sarah afirma que muchas organizaciones trabajan desde el ego, sin embargo este no es su caso, pues ella mantiene que su visión como mujer agente de cambio siempre ha sido la de ser colaborativa pero sustentada en valores de equidad, respeto y trabajo con empatía y diálogo para el beneficio futuro de las comunidades, trabajando siempre por un impacto que perdure entre generaciones. 

Y es que las mujeres que lideran una organización buscan siempre llevar la empatía y poner en el centro a las personas de manera colaborativa, es por esto que estos emprendimientos tiene valor social y logran generar cambios sociales relevantes.

En la imagen se ve una mujer sonriente de cabello abundante

 

 

Lauren Diaz Arias dio vida a “Nueva Oportunidad” organización sin fines de lucro que pretende cambiar la narrativa en el sistema penitenciario en Costa Rica y mundo, llevando programas de inserción sociolaboral a ex convictos/as, con un enfoque en Derechos Humanos que busca soluciones reales para estas personas “que son víctimas de políticas públicas de mano dura”.

Lauren es una mujer que lleva prácticamente toda su vida trabajando en emprendimientos sociales, buscando solucionar problemáticas de su comunidad y generando cambios que puedan ser luz para otras personas, y menciona que algo que no la deja dormir es la falta de conocimiento en el sistema penitenciario donde “una persona que mató es llevada al mismo lugar que alguien que se robó dos kilos de queso”.

 

Algo de lo que nunca hablamos es, lo potencialmente cerca que está un persona de estar en la cárcel - Lauren Diaz Arias 

Con Nueva Oportunidad, Lauren busca tener conversaciones incómodas con todas las ramas de gobierno, pero no desde el ámbito técnico sino dándole valor humanista a los expedientes, y haciéndoles ver que las decisiones que toman pueden estar bien en el reglamento, pero a la hora de la práctica afectan más de lo que benefician.

El trabajo y la empatía son características clave de las organizaciones que mejoran los ecosistemas sociales y que con ayuda de su círculo mejoran las condiciones de vida de personas en situación de vulnerabilidad, ya sea en regiones marginadas, en comunidades biodiversas o en privación de libertad; por otro lado, los cambios también se hacen desde los grupos con discapacidades, este impacto merece ser replicado.

 

En la imagen se ve una mujer sonriente con una flor en la mano

 

Gina Badenoch es la fundadora de Ojos que Sienten, una Asociación Civil mexicana, que nació hace ya 16 años, el objetivo es invitar a la sociedad a cambiar la narrativa sobre la discapacidad, haciendo que se vea como una habilidad y recordando que la identidad de la persona no es meramente su discapacidad, esto no le define completamente.

Para Gina ha sido de suma importancia su trayectoria a lo largo de los años, pues ha aprendido a escuchar su intuición cada vez más y destaca sentir con el corazón cada trabajo que realiza, menciona que “solo así los sueños se hacen realidad, teniendo valentía de abrir caminos por los que pasen muchas personas”.

También hace mención a la importancia del enfoque en los recursos que se tienen para lograr cambios reales. Reducir las desigualdades y ser líderes incluyentes es un aspecto que ella también ha aprendido con su trabajo, abordando las problemáticas siempre desde el respeto y la empatía, para brindar oportunidades a diversos grupos, integrándolos social y laboralmente, para que sean personas independientes que tengan acceso a una vida digna.

 

Hay que moverse, bailar con curiosidad, empatía y respeto, solo así podemos ser líderes incluyentes - Gina Badenoch

Un punto en común de estas mujeres transformadoras es la pasión por lo que hacen y hasta dónde son capaces de llegar para mantener firmes sus convicciones, valores y motivaciones. Aunque claramente el camino que recorren es turbulento, principalmente por el contexto social en el que sus emprendimientos se desarrollan, eso no las detiene, sino les da aún más fuerza.

 

El lado B de la transformación

Estas mujeres se enfrentan a desafíos y problemáticas que buscan detener el progreso que logran día a día. Sin embargo, la respuesta que ofrecen es buscar soluciones innovadoras para cumplir sus objetivos.

María Guadalupe, menciona que uno de los mayores desafíos a los que su organización se enfrenta es “transformar la mentalidad de las personas que viven en comunidades rurales a poder educarse y no nada más en temas de STEM", pues para ella y su equipo de trabajo ha sido muy frecuente la renuencia de las comunidades a abrirse al hecho de que existen alternativas para sus procesos de trabajo y educación.

Un hombre, un niño, una mujer y otro niño aparecen en la imagen con carteles en la mano que muestran los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Pero estos desafíos no se presentan únicamente en las zonas en las que las organizaciones trabajan. Sarah, por ejemplo da a conocer que nota poca o nula visibilidad a las aportaciones de las mujeres en el sector en el que ella trabaja, lo cual le permitió mejorar como lideresa al reconocer lo que otras personas hacen, al mismo tiempo que aprendió a reconocer sus contribuciones en el campo. 

En el caso de Lauren, si bien las problemáticas a las que se ha enfrentado son, en su mayoría, consecuencias de un sistema carente de conocimiento de las realidades que viven las personas privadas de libertad en cárceles, ella continuamente se pregunta por qué no hay una discusión más abierta y profunda del tema, pues afirma que el mayor problema son las políticas pública incapaces de dar oportunidades que aplican los mismos estándares sin importar el grado del delito que se haya cometido, provocando que se perpetúe el mismo fracaso una y otra vez.

Los problemas a los que se enfrentan estas organizaciones están también en el núcleo de nuestra sociedad, dice Gina, quien ha encontrado su mayor desafío en "cambiar  las formas de pensar y ver a las personas con discapacidad para lograr que se invierta a este tema y lograr ser auto-sustentables como una ONG's" pues es claro que sin el apoyo de la sociedad los cambios a gran escala simplemente no podrían ocurrir.

Cada persona representa un peldaño escalado hacia una victoria social.

 

La transformación como única solución

 

Una mujer que enseá a un grupo de niñas, niños y jóvenes. Se ve un espacio natural con lo que parece un lago y montañas de fondo.

Si bien solucionar al mundo como se conoce sería una labor de años, estas mujeres han logrado transformar poco a poco, y desde sus propias trincheras, a sus comunidades, a su gente e incluso a ellas mismas.

Todas coinciden en que debe existir esa conversación incómoda que cuestione y rete al sistema establecido, que llame a una unión y que vea por el avance común y no únicamente por el propio, que no importan las barreras ni quienes las imponen. 

Todas han expresado cómo han usado a su favor el estereotipo y la educación de género que cae sobre ellas y cómo han aprovechado esto para cambiar sistemas completos demostrando una vez más que las mujeres pueden transformar realidades desde el trabajo digno y la empatía.

“Quédate en esos espacios vacíos, no aptos para trabajar, es donde te necesitan más” recomienda Sarah, pues para ella el cambio y la transformación viene desde la incomodidad, o como dice María Guadalupe “¡atrévete a atreverte! quien coincide en que debemos romper creencias, proponer soluciones reales desde su creatividad.

En la imagen se ven las piernas y pies de un grupo de personas acomodadas en círculo en un salón.

La sensibilidad y el amor que sienten no son una debilidad, son una fuerza para crear un cambio holístico y transversal que nos enseña que “el límite se lo pone uno mismo” que, en palabras de Gina, invita a permitir enfocarse en el potencial y no en la limitante, todo esto con el único propósito de tomártelo personal como dice Lauren, pues las transformaciones no se logran sin esa motivación personal de querer hacer algo bien y significativo para otros.

Las mujeres están transformando las realidades para las comunidades en la región, con mucho trabajo, organización pasión, amor, gratitud y convicción, pero, sobre todo, con dignidad, valores y fuerza en común, estas mujeres agentes de cambio forman parte la comunidad de Ashoka MCC.

Si quieres saber más sobre los proyectos y cambios generados por estas mujeres, acércate a la red de Ashoka en México, Centroamérica y el Caribe y conoce más sobre estas y otras mujeres transformadoras.

 

¡Atrévete a atreverte! 
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