Juventudes que inspiran transformación

Jovenes

Dicen que “de la vista nace el amor”, así nace el amor por una causa, de la empatía que produce el mirar a diario un problema, de darse cuenta de una necesidad que puede cubrirse si se ponen manos a la obra, si en lugar de solo mirar se buscan los medios para emprender el camino hacia la solución, el cambio y el bien común.

Y no hay nada mejor que ver crecer esa empatía entre los jóvenes, las mentes más abiertas y valiosas, los nuevos líderes y agentes de cambio en potencia, porque es un hecho que la agencia de cambio no tiene edad.

No existe mejor momento en la vida de una persona que la juventud, para sembrar y cultivar valores como la empatía activa, el trabajo colaborativo, el liderazgo compartido y la creatividad para solucionar problemas que son necesarios para generar cambios positivos.

Para ello, no hay mejor combustible que el apoyo, el ejemplo y el impulso de figuras como la familia, los maestros, vecinos y compañeros de escuela; porque para generar cualquier cambio es importante tejer las redes de apoyo que faciliten el camino hacia una solución de impacto.

Es incontable el número de jóvenes preocupados por las problemáticas que los rodean en sus escuelas y comunidades, quienes desde sus trincheras se han ocupado en buscar, crear e implementar soluciones que contribuyan a mejorar su panorama social y el de otros.

Estos jóvenes también buscan inspirar a otros jóvenes que, como ellos, pueden ver un problema como una oportunidad para generar el cambio y continuar tejiendo redes de colaboración que a su vez ayuden a otros a continuar con su labor.

Sin duda, de las adversidades como los desastres naturales o la pandemia por Covid-19, es de donde sentimientos como la solidaridad y la empatía despiertan en la gente, pues hacen más evidentes las desigualdades entre los diferentes grupos sociales y al mismo tiempo nos enseñan que todos tenemos la capacidad de generar pequeños cambios que, con el tiempo, modifican realidades.

Y es esta idea la que ha despertado en muchos niños, niñas y jóvenes el deseo de convertirse en agentes de cambio aún sin estar conscientes de serlo. Ese impulso de actuar frente a los problemas es una de las características más valiosas de las edades tempranas, por lo que es importante darles la oportunidad de expresar su visión y apoyarlos para alcanzar sus objetivos.

Por increíble que parezca, nuestro país está lleno de grandes agentes de cambio que, a pesar de su corta edad, han iniciado su labor a favor de una causa social con propuestas simples pero efectivas implementadas en sus escuelas o comunidades, haciendo equipo con amigos y familiares, pues están conscientes de que solos no llegarán a la meta.

Ideas tan significativas como entregar materiales escolares a niños que no los tienen, fomentar la lectura y el amor por los libros, hasta el apoyo a la educación o la preservación de las lenguas indígenas a través de las nuevas tecnologías, son propuestas que ya tienen un impacto positivo en su entorno y están vinculadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, en especial respecto al tema educativo.

Georgie, Nía, Luna y Joaquín, las y los jóvenes agentes de cambio que lideran estas propuestas en México comparten la idea de que las buenas acciones son el principio de toda transformación y que al igual que los adultos, tienen la capacidad de soñar en grande, de ser resilientes ante los obstáculos y de comprometerse con una causa, además, no le temen al cambio.

Estos ‘Jóvenes que Inspiran’ tienen como armas principales la confianza en ellos mismos, el respaldo de sus familias, así como el apoyo de sus donantes y seguidores a quienes buscan inspirar con sus proyectos, demostrando el gran impacto que tiene la voz de la niñez y las juventudes ante las grandes problemáticas sociales.

Los grandes agentes de cambio comienzan desde su juventud, la etapa en la que se aprenden y desarrollan con mayor facilidad las habilidades de los agentes de cambio Ashoka: la empatía para comprender la perspectiva de otras personas y guiar las acciones de transformación, el trabajo en equipo, el nuevo liderazgo que permite que todas las voces sean escuchadas, así como la creatividad para resolver problemas desde un pensamiento crítico y sistémico.

En este punto entra el trabajo de Ashoka como organización impulsora del desarrollo de la agencia de cambio, pues se dio a la tarea de convocar y conocer las propuestas de jóvenes agentes de cambio, para dar soporte e invitarlos a formar parte de la comunidad de Jóvenes Ashoka, una red de innovación que busca la participación de las juventudes como motores del cambio social a través de experiencias de aprendizaje y cocreación de proyectos.

Porque todos podemos ser agentes de cambio, enamorarnos de una causa e inspirar a otros a emprender el camino de la colaboración, la innovación y la búsqueda de soluciones de impacto social que nuestra región necesita.

No hay momento más poderoso para iniciar esta lucha que cuando somos niñas, niños y jóvenes movidos por la curiosidad, sin temor a cuestionar el mundo que nos rodea ni a expresar nuestra forma de ver la vida.

El momento es ahora, todos podemos ser agentes de cambio.