I can change the world
Historia seleccionada
Este artículo apareció inicialmente en Social Innovations Journal

En el mundo de hoy, el cambio es la nueva norma. Pero los jóvenes no han sido equipados con las herramientas para desarrollarse en una sociedad caracterizada por la ruptura y la innovación. Nuestro sistema de educación y muchas de nuestras estructuras de incentivos para educar niños están construidas alrededor del pasado: jerarquía, reglas y repetición. 

Esta edición de Social Innovations Journal proporciona diferentes lentes bajo los cuales ver el crecimiento hoy en día. Las historias presentadas en esta edición, elaboradas por la red de líderes sociales, empresarios y jóvenes implicados en el cambio, resalta lo que parece ocurrir cuando jóvenes son conscientes de su poder al crear y liderar algo para el bienestar de todos, y resalta también la razón por la que debemos hacer que los jóvenes líderes sean la nueva norma para crecer.  

 

Si su hijo adolescente no sabe cómo sumar dos cifras, usted debería saber que hay un problema. Las matemáticas, así como leer, es entendido generalmente como habilidades esenciales para funcionar en el mundo. ¿Pero, qué pasa si su hijo adolescente no sabe cómo leer las emociones de otros y actuar según esa interpretación? ¿Qué pasa si su hijo adolescente no sabe cómo manejar la incertidumbre y la manera de resolver problemas en situaciones cambiantes? 

En el pasado, aprender un conjunto de habilidades, por ejemplo, una vocación o una profesión, repetir y seguir un conjunto de reglas era suficiente para ser “exitoso”, sin embargo, el mundo de hoy requiere de algo diferente. El cambio a un ritmo más acelerado es ahora la regla general, lo cual puede ser bien sea empoderador y revigorizante o disruptivo y amenazador según cómo cada cual esté preparado para manejarlo. Tal como Sir Ken Robinson y otros han dicho, la mayor parte de los trabajos que nuestros jóvenes van a realizar, no existen aún. Sin embargo, nuestro sistema de educación y sus incentivos para crecer son anticuados y se han vuelto cada vez más obsoletos porque se enfocan en adquirir una pericia y repetirla. 

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuál es el nuevo marco de referencia para navegar y prosperar en esta nueva realidad?

Mientras que las matemáticas y la lectura siguen siendo habilidades fundamentales, existen cuatro competencias que se han convertido en cruciales: 

  • Hay un premio para todos aquellos que dominan la empatía cognitiva, están en sintonía con las personas que los rodean y pueden adaptar su propio comportamiento y acciones para responder en consecuencia. 
  • Junto con la empatía viene la habilidad de trabajar en equipos donde cada uno contribuye de manera significativa y productiva. 
  • En este tipo de trabajo en equipo, una nueva forma de liderazgo – la tercera competencia – es valorada, una en donde líderes fuertes empoderan a todos a liderar en lugar de ordenarles de seguirlos. 
  • Estas tres habilidades de empatía, trabajo en equipo, liderazgo multidimensional conducen a una cuarta habilidad crucial de cambio, es decir, la capacidad de crear su propia solución a un problema que se traduce en el bienestar de todos.  

Ashoka constata estas habilidades en acción a través de su red global de 3.500 líderes sociales y colegas Ashoka, muchos de los cuales iniciaron su propia jornada de cambio cuando lideraron algo cuando eran jóvenes. Sarah Toumi, colega Ashoka de 29 años, comenzó su primera organización para ayudar a niñas en Túnez a la edad de once años.  Sarah creció en Paris, hija de inmigrantes de Túnez quienes la implicaron en su trabajo de cambio social desde temprana edad y cultivaron su pasión por aprender, especialmente alrededor del tema del medio ambiente. Durante un viaje para visitar a familiares en Túnez, cuando tenía once años, ella quedó muy impactada al escuchar a sus primas decir iban a dejar el colegio porque la escuela secundaria intermedia quedaba muy lejos para que ellas pudieran ir sin peligro. Ella consiguió el apoyo de su padre para crear una organización que las ayudaría a continuar aprendiendo lejos del colegio mientras obtenía fondos para comprar un bus que las llevara al colegio. En cuatro años, Sarah organizó una ruta de bus y tres años más tarde, las niñas tuvieron su propia escuela secundaria en su pueblo. 

Sarah encontró su poder para cambiar un problema que la afectaba profundamente y a partir de esa acción, nunca dejó de efectuar cambios. Su comprensión de los desafíos que enfrentaban comunidades rurales en Túnez continuó creciendo durante sus años de adolescencia y, hoy en día, ella lidera la iniciativa llamada Acacias Para Todos con el fin de frenar la desertificación mediante la siembra de árboles de Acacias y otros cultivos alternativos que requerían poca agua y que aumentaban los ingresos de los agricultores en Túnez. A través de su trabajo, Sarah también está involucrando jóvenes, incluyendo sus propias primas, para asumir roles de liderazgo hacia cambios positivos en sus comunidades. 

Sarah Toumi

La historia de Sarah es sólo una de las muchas presentadas en esta edición del Social Innovations Journal que muestran lo que significa saber que es un agente de cambio a temprana edad y cómo eso se traduce en la capacidad de navegar con confianza a través del cambio en el mundo. Ashoka ha visto este patrón de jóvenes líderes a través de la red de colegas Ashoka, así como en los líderes empresarios y líderes del cambio en otros sectores. Esta historia recurrente se presenta, inicialmente, en innovadores que se preocuparon por algo. Luego, cuando alguien, un padre, un profesor, un colega, los motivó a seguir su pasión y creyeron en su capacidad, dándoles, muchas veces, la oportunidad de intentarlo, de fallar y de intentarlo una vez más. Con esto, ellos comenzaron algo que cambió sus vidas y las de los que los rodean para algo mejor.   

Para Richard Branson, fue iniciar una revista de provocación a los 16 años que abordaba cuestiones desde la cultura pop a la percepción de la guerra de los jóvenes. Para Robin Chase, Co fundador de ZipCar, fue iniciar un movimiento estudiantil en el campus para mujeres intelectuales a la edad de 19 años. Para Tahua Tura, de 17 años, en Bangladesh, fue integrar a los “intocables” niños Dalit en su programa de teatro en la calle a la edad de 13 años, a pesar de mucha presión en contra. A través de diferentes contextos y culturas, la experiencia temprana de ser agente de cambio proporcionó a cada uno de estos exitosos visionarios la confianza de perseguir sus pasiones repetidamente mientras aprendían con cada intento.  

El costo de no ayudar a los jóvenes a desarrollar sus capacidades como líderes colaborativos es muy grande. En un mundo de cambio disruptivo, la tecnología aporta a las personas nuevos caminos para conectarse, participar y finalmente para ser poderosos. Sin embargo, una gran porción de nuestra población se siente amenazada, dejada de lado y atemorizada por un futuro que es incierto y complejo. Este miedo puede ser manipulado y guiar a la destrucción. En lugar de eso, ¿Cómo se vería si cada joven sintiera este tipo de poder de cambiar su mundo por algo mejor, atrajera a sus amigos como colíderes y navegaran a través del cambio? Ellos se convertirían en adultos que aceptan el cambio. Las soluciones sobrepasarían a los problemas. Habría más equidad en el mundo, junto con más amor y respeto. Esto es a lo que se refiere Ashoka cuando dice que “Cada uno es un agente de cambio del mundo”, un mundo donde cada uno se siente poderoso y es un contribuyente. Este nuevo paradigma requiere que todos nos sintamos en confianza para ser agentes del cambio y si la experiencia se produce de jóvenes, mejor.  

Asegurarnos que todos los jóvenes encuentren su poder como agentes de cambio a una edad temprana requiere que todos repensemos el crecimiento. Finalmente, lo que debería mantener a los padres despiertos en la noche y profesores promovidos no son las notas de exámenes, sino que sus adolescentes vivan la experiencia de aparecer con sus propias ideas para resolver algo que es significativo para ellos y que sirve a otros. Y cuando los jóvenes se sienten empoderados como agentes de cambio, apoyan a sus amigos para que también lo sean. Esto es lo que crecer en un mundo de cambio requiere y cada vez más colegas y compañías están buscando este tipo de experiencia en los jóvenes que contratan. 

Por tanto, ¿qué podemos hacer nosotros? Ayudar a los jóvenes alrededor de ustedes (su hijo, su sobrino, su estudiante, su amigo) para que sigan su pasión y encuentren su poder. Si usted es un profesor, agregue historias y experiencias como éstas en sus clases para que inspire a los jóvenes a que comiencen sus jornadas temprano. Si usted es un responsable de admisiones en una universidad o un gerente de recursos humanos de una compañía, contrate a aquellos que hayan liderado y experimentado situaciones como agentes de cambio. Si usted tiene una fundación, destine recursos a las escuelas, profesores y programas de formación de organizaciones que valoren ser agentes de cambio. En este contexto, las nuevas métricas de éxito en escuelas, en una compañía, en la sociedad, es cuál es la proporción de jóvenes que saben que son agentes de cambio.

Por Claire Fallender 

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