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#LeadYoung - Felipe Vergara: redefiniendo el acceso a la educación a través de una innovación de financiación multimillonaria

Para mucha gente joven alrededor del mundo, los pagos de colegiatura o matrícula universitaria son la atadura a una deuda que perdura por décadas—una deuda que los obliga a descartar trabajos de vocación--tales como el magisterio-- ya que esos salarios no son suficientes para cubrir los pagos de sus préstamos. Para aquellos que no pueden encontrar empleo o pierden su trabajo, los pagos de dichos préstamos pueden tornarse en deudas aún más grandes de las cuales es difícil recuperarse. Felipe Vergara, emprendedor social colombiano, fundó Lumni con el propósito de darle a los estudiantes nuevas opciones para financiar su colegiatura. Los reembolsos de préstamos se fijan a un porcentaje fijo de su ingreso futuro por un tiempo limitado. Los inversionistas de los fondos Lumni reciben un reembolso financiero como también un reembolso social significativo. Los estudiantes prometedores--la mayoría de bajos recursos y normalmente estudiantes universitarios de primera generación--están recibiendo una educación superior asequible. Más de 8000 estudiantes en cinco países (Chile, Perú, México, Colombia y EE.UU.) han recibido 35 millones de dólares en préstamos estudiantiles hasta la fecha.

 

La historia emprendedora de Felipe comenzó en Bogotá. Cuando era niño, a Felipe le molestaba la contaminación y la desaparición de las áreas forestales en las montañas de la zona. Él era un ambientalista aun antes de que el ambiente fuera un asunto relevante para la gente joven en Colombia.

 

A la edad de 16 años, Felipe inició un programa de reciclaje en su vecindad. Hombres--y muchas veces mujeres--venían a hurgar en la basura durante la noche para encontrar pedazos de metal u otras cosas de valor que pudieran vender.  Por esta razón a Felipe se le ocurrió la idea de involucrar a sus vecinos e instarlos a que separaran los artículos reciclables del resto de su basura para que hubiera menos desperdicio en general y los recolectores de basura pudieran ganar dinero de manera más fácil y rápida. “Recuerdo cuando diseñé el plan en un pedazo de papel y comencé a hablarlo con todo el mundo. Luego les repartí a todos unas bolsas grandes de color verde para que las usaran. ¡Y las usaron!

 

Fue una idea muy simple, y el verla funcionar exitosamente le dio confianza. “No tenía en mente cambiar toda la ciudad, solo la manera en que mis vecinos lidiaban con la basura.” Pero más tarde, al comenzar la universidad, Felipe llevó su idea mucho más allá. Habilitado con nuevos conocimientos que adquirió a través de sus estudios en ingeniería industrial, Felipe lanzó un programa de reciclaje más grande, pero esta vez para compañías.

 

Cuando Felipe inició Lumni en el 2004 junto con Miguel Palacios, él tuvo la visión de remover los obstáculos que separaban a la gente joven de la educación superior. Felipe había iniciado proyectos nuevos anteriormente, y usó su experiencia y conocimiento para transformar una idea en una innovación educativa financiera multimillonaria.  

 

Cuando Felipe comenzó su programa de reciclaje a los 16 años, la reacción de su familia fue variada. “Mi padre pensaba que estaba loco y quería que fuera más sabio en cómo invertía mi tiempo. Pero a mi madre le encantó.” Recuerda Felipe. Ahora que es padre de dos hijos, Felipe desea darles el espacio para que realicen lo que deseen por ellos mismos. “A los jóvenes no se les puede forzar a tomar acción. Las ideas tienen que ser de ellos mismos, pero como padres podemos crear un ambiente que les permita el poder caerse y levantarse; un ambiente que los inspire y habilite a querer hacer cambios a su alrededor.”