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La Fundación Solar INTI visita las escuelas para realizar talleres con niños y docentes. Les proponen cuidar los recursos naturales e inventar artefactos que faciliten la vida cotidiana.

Por María De Los Ángeles Rojas , 20 de abril 2018.  www.eltribuno.com

Un estudio llevado a cabo en 2013 por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) comprobó que los niños desarrollan a edades tempranas la conciencia que los lleva a proteger el medio ambiente. Luego de entrevistar a 118 niños y niñas de 4 a 7 años de los colegios públicos vascos de Plentzia, Urduliz y Sopelana -para verificar cuándo desarrollan la capacidad de diferenciar los seres vivos de los que no lo son y la sensibilidad medioambiental-, el investigador de la UPV/EHU José Domingo Villarroel concluyó que para los niños pisar una flor es un comportamiento más reprochable que romper ciertas normas sociales como comer con la boca abierta. 
Y aunque la educación medioambiental pone el foco en temas aparentemente abstractos, lejanos e intangibles para los niños -como el agujero de la capa de ozono o el calentamiento global- existen instituciones que creen que ellos son los principales agentes de cambio para la conservación del planeta y la modificación de los hábitos de sus familias. 

El miércoles pasado la Fundación Solar INTI realizó una experiencia sobre utilización de energías renovables con los alumnos del 5C turno mañana de la escuela Nº 4002 Mariano Cabezón. Los niños, la maestra Nora Adriana Magno, el director de Solar INTI, Pierre-Yves Herrouet, y el grupo de animadoras iniciaron la jornada con una práctica de yoga para tomar conciencia de la energía del propio cuerpo y de cómo esta es modificable. Luego formaron equipos para trabajar con las energías solar, eólica, mecánica e hidráulica. 

Pierre-Yves le contó a El Tribuno que estas intervenciones son posibles merced al apoyo de Esed-Edesa y, en esta fase de proyecto piloto, beneficiarán a cinco escuelas de la capital.

“El primer objetivo es fabricar artefactos ingeniosos de gran utilidad para la vida cotidiana, para lo que proponemos cuatro módulos: energías renovables, cuidado del agua, alimentación sana e intercambio cultural con alumnos de Francia. Buscamos estimular en ellos la curiosidad, la experimentación y la creatividad de acuerdo con el grado y el diseño curricular de la educación primaria de Salta”, explicó. Añadió que parten de la resolución de un problema concreto que le afecta a un personaje de un cuento que lee cada equipo antes de poner manos a la obra. “Ellos se muestran activos: escuchan, interpretan, fabrican, realizan un afiche y exponen sus conclusiones de manera lúdica. Creemos que así se conviertan en agentes de cambio y en emprendedores dispuestos al servicio de la comunidad”, definió. 

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